martes, 23 de octubre de 2007
- Que bien dormí ! - Exclamó luego de estirarse por completo en la cama. Bajó los pies y se estiró hasta alcanzar la ropa que había doblado prolijamente antes de acostarse para dormir, al no verla allí, sonrió y se levantó por completo - Debo haberme movido mucho por la noche... - Se comentó a sí misma y rodeó el mueble hasta encontrar sus prendas.

Lenta y despreocupadamente se cambió el pijama por un jean y remera blanca, encogiéndose de hombros al pensamiento que debía ducharse antes de cambiarse, pero su estómago opinaba que debía desayunar primero. Miró el reloj sobre la mesa de noche; las 10 :15. Por un momento se sorprendió al ver una silla junto a la cama, pues no recordaba haberla visto allí por la noche...

- Supongo que estaba demasiado cansada... - Razonó desechando el tema y se retiró de la habitación.

Entró a la cafetería del hotel, donde Brock, la señora Ketchum, Tracey y Ash comentaban la batalla de este último, mientras cada uno terminaba sus respectivos desayunos. Misty sonrió, avanzando hacia ellos mientras con la mirada buscaba algún asiento. Corrió una de las sillas de una mesa vacía junto a la del grupo, que tan absortos en la conversación estaban, que ni se percataron de su presencia.

- Yo pienso que mi hijo merecía ganar, pese a sus errores durante la batalla. - Concluyó firmemente la señora Ketchum, mirando hacia el frente al fin encontrándose con la nueva integrante de la mesa. - Misty ! Lo siento, no te escuchamos llegar. -
- Lo sé. - Respondió la pelirroja. - Buenos días a todos ! -
- Buen día. - Contestaron cada uno de los presentes, exceptuando a Ash, quien miró hacia otro lado ignorando a la recién llegada.
- ¿No vas a saludarme ? - Preguntó, algo ofendida, pero cuidando su tono por respeto a la señora Ketchum.
- Lo siento. Buen día. - Contestó, sin mirarla. Misty inclinó su cabeza a un lado confundida, pero antes de preguntarle que le pasaba, el camarero la interrumpió, amablemente, al preguntarle que deseaba para desayunar. Omitiendo el tema, la líder del gimnasio ordenó su comida y continuó junto con el resto de los presentes la discusión sobre el desempeño de Ash en su batalla.

Su desayuno no tardó en llegar, mientras la charla se convertía en comentarios vacíos; no había mucho por decir, Ash había ganado y punto. Los pokémon que había usado no eran los que ella conocía, él había logrado capturar muchas nuevas especies que para la jóven líder de gimnasio eran todo un misterio, pero no tenían mucho para contarle sobre ellos, su amigo, al parecer, siempre atrapaba a los miembros de su equipo de la misma forma y pasados los años, las anécdotas se parecían una a la otra y perdían el sentido.
Además, Misty estaba comenzado a sentirse incómoda al encontrarse continuamente observada por el reciente Maestro, ya sea de reojo o simulando mientras bebía el café, el muchacho permanecía vigilándola y ella podría afirmar con seguridad, no tenía la menor idea lo que el resto hablaba. Se preguntaba si era algo bueno... o malo... Después de cinco años de no verse ni hablarse, la reunión podría tener resultados alentadores para la eterna enamorada... o devastadores en caso que Ash solo esté esperando por su partida nuevamente.

- Se realista, Misty! - Se ordenó imperativamente - Ash siempre será igual de distraído e ingenuo... ¿Quien podría imaginar que en este momento hay algo más en su mente que no sea El Trofeo? - Bajó la cabeza, afirmándose a sí misma aquel pensamiento. Toda su vida el entrenador deseó estar en donde está ahora, ella es solo una compañera más de viaje en todo el largo trayecto y en ese momento, que sus miradas se cruzan insistentemente como nunca lo habían hecho en sus años de aventuras, solo queda por concluir que la líder de gimnasio acabó sentándose inconscientemente en medio de su campo de visión y que él solo está sumergido en su propio mundo, aún estupefacto por los incidentes del día anterior. - Vamos, Misty... nunca ha habido lugar para tí en su sueño! - Sonrió con una mueca triste, admitiendo la veracidad del pensamiento e incorporándose en su silla volvió su atención a la conversación con el resto, esforzándose por ignorar aquellos ojos marrones que, simplemente, no dejaban de observarla...

Lentamente y de a uno por vez, los integrantes de la mesa se fueron disculpando con el resto y se retiraron de sus lugares, hasta que solo Ash y Misty restaban por levantarse. Al irse la Señora Ketchum, la líder de gimnasio se preguntó si debía excusarse también, pues la constante actitud del Maestro estaba acabando con sus nervios. No quería explotar en ira y comenzar discusiones o peleas en ese momento, no cuando él vivía uno de los mejores días de su vida, no le parecía justo... pero esa mirada, extraña, permanente, acompañada de un silencio impenetrable era difícil de soportar, sin importar cuánto quiera intentarlo. De pronto, y salido desde algún rincón de su mente, recordó algo que debía preguntarle, solo esperaba que alcanzara para desvanecer el silencio un buen rato o su paciencia no lo resistiría...

- ¿Necesitabas preguntarme algo? - Formuló, insegura de la procedencia de la pregunta, pero por alguna razón sabía que debía hacerla.
- Sí. - Contestó él seguro, sonriendo levemente. Pero no continuó, ella lo observó impaciente, esperando que hiciera la pregunta.
- ¿Vas a preguntar o no, Ketchum? - Dijo al fin, siendo vencida por la ansiedad y la incomodidad del momento.
- Emm. De acuerdo. - Finalmente desvió la mirada hacia la izquierda, brindándole algo de alivio a la entrenadora, quien no podría soportar esos ojos sobre ella sin sonrojarse profundamente, de todos modos, esa tranquilidad no le duró demasiado, ya que el muchacho volvió su atención a ella luego de esa pausa - ¿Eres sonámbula? -

Sintió su cuerpo paralizarse, junto a su corazón, hasta ese momento descontrolado, el cual detuvo su marcha un instante. Preguntas de todo tipo la invadieron, junto con un nerviosismo indescriptible... Pese a su momentánea paranoia, se esforzó por mantener aquellos síntomas dentro de sí misma y no expresar ninguno con acciones o palabras.

- A veces camino dormida. - Replicó al fin. Ash abandonó la expresión que tenía anteriormente para dar paso a una seriedad poco usual en él.
- ¿Desde cuándo ? -
- Algunos años, ¿Porqué ? - Su última pregunta se formuló sola y con un leve tono de desesperación, a cada minuto la duda de que podría haber hecho y que tan vergonzoso habría sido estaba acabando con su manto de amistad y tranquilidad. -¿Hice... Hice algo? - Continuó, dejándose llevar por su propia vergüenza.
- No, Misty. - Contestó él, riendo un poco al notar su estado. La chica se había puesto pálida y sudor frío se había formado en su frente, además que el mantel tenía una presión extra debajo de la mano tensa y rígida de la entrenadora, su “auto-control” definitivamente no estaba funcionando.
- Entonces, ¿Cómo lo sabes? No deberías saberlo! - Misty no era la única empecinada en disimular reacciones. Las muelas de Ash se apretaron una contra otra al escuchar la última exclamación, pero no dijo nada, continuó sonriendo como si no lo hubiese oído y pensó en una respuesta rápida que no lo expusiera demasiado.
- Te ví ayer. - Respondió - Y te ayudé a regresar a tu habitación. -
- ¿Dije algo ? Suelo hablar también. -
- No. Fue solo un momento. - Mintió, aún sonriendo. Ella pareció tranquilizarse al escuchar la respuesta, dejándose caer exhausta contra el respaldo de la silla. Levantó la mirada hacia él y le sonrió, casi agradecida. Sin embargo, Ash quería explotar el tema tanto como pudiera para obtener la respuesta que siempre quiso - Pero... ¿Hay algo que no puedes decirme? - Preguntó, estirándose hacia adelante, apoyando sus codos contra la mesa y manteniendo su constante y profunda mirada. -¿Algo que quieres decirme ? -
-No. - Contestó simplemente y sin dudarlo, sin dejar que la pregunta le incomodara en lo más mínimo.
- ¿Segura ? - Insistió el Maestro, arqueando una ceja desconfiado y agregando una sonrisa arrogante a su serio rostro. Misty le devolvió la sonrisa y actitud, acercándose como él por sobre la mesa, tanto como su cuerpo le permitió.
- Nada para decir, ¿Y tú ? - Ash ya no se sentía tan confiado al tener esos verde-azulados ojos tan cerca, con el aliento cálido de su amiga acariciándole el rostro, escuchándola susurrar aquello último con un sutil tono seductor ; bien sabía que Misty estaba bromeando, que no tenía idea de lo nervioso que lograba ponerlo. Sin embargo, no pudo responderle, ni con palabras ni acciones, su atención se había desviado de la conversación y se había fijado en sus labios, sintió su boca secarse y su estómago endurecerse como una piedra, sus dedos temblaban sobre la mesa, la ansiedad parecía haber tomado control de su cuerpo, cuando su mano derecha se acercó a la cabeza de la chica, dispuesta a acortar la distancia entre ambos.
-Supongo que tampoco. - Concluyó ella, al no recibir respuesta y se dejó caer, una vez más, contra el respaldo. Miró sorprendida el brazo suspendido y la mirada ausente de su amigo -¿Ash ? -
-¿Eh ? Ah, no. Nada por decir. - Respondió, rascándose la cabeza con la mano que había levantado. De pronto, se levantó de su lugar, con tanta urgencia que casi tira la silla al suelo. -Lo siento, Misty... Pero yo también debo levantarme ya. Tú sabes, tengo cosas que hacer todavía. -
-Sí. Entiendo, Ash. -
-Nos vemos después, entonces. -
- Está bien... -
Publicado por amber-mist @ 1:55  | SLEEPWALKER
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Comentarios
Publicado por Sumi
jueves, 25 de octubre de 2007 | 23:33
No puedo creerlo!!! Lo seguiste!!!
despues de casi dos años?

OMG!!! Thanks so much!!! Sonrisa


Espero leer pronto la continuación!!!

Y reitero...

ESTOY VIVA!!!!!

YO, Sumi