martes, 23 de octubre de 2007
Pacto de Sangre II-III
*Amber Mist

Una luz blanca incandescente me cegó cuando abrí mis ojos. Mi cabeza estaba nublada, no tenía idea de donde estaba ni porque me hallaba allí, me sentía cansado y cada músculo de mi cuerpo dolía inmensamente. Cerré los ojos con fuerza y volví a abrirlos, parpadeé un par de veces, hasta que mi visión fue más nítida, pude observar que la luz que me había atacado no era otra más que un rayo de sol que se colaba por una ventana abierta, cuyas cortinas blancas se mecían por la suave brisa que entraba desde el parque al que daba la abertura.
Un sonido agudo hizo que volteara hacia atrás, viendo por sobre el respaldo de mi silla, es probable que aquel chillido haya sido el que me despertó, pero por más que mirara la habitación estaba completamente vacía. Volví a escucharlo, mis ojos buscaron en la extensión del lugar sin hallar nada. El sonido persistió y, entonces, noté que algo a mi derecha se movía. Me levanté de la silla, caminando con cautela, mis pies haciendo eco al pisar los cerámicos blancos, retumbando en las paredes de igual color; solo di tres o cuatro pasos hasta que distinguí una forma en el extremo de la habitación. Otra vez el chillido, pero en esta ocasión reconocí de que se trataba...

-Ash... Despertaste... – Me susurró una voz suave desde aquella dirección. Yo sonreí, al tiempo que mis pasos se hacían más seguros y rápidos. –No eres el único que recién se despierta... ¿Verdad? – Otra vez aquel sonido... Un risita tierna y pícara, que me contagió, haciéndome reír también.
-Por lo que oigo se despertó de buen humor. –
-Así es... Es un bebé feliz. –

Llegué hasta ellos. El pecho se me hinchó de emoción. Era una cama blanca en la cual reposaba Misty con su largo cabello rojo cayendo desordenadamente sobre su hombro izquierdo, se veía cansada, más pálida de lo usual, pero en sus ojos vi un color aún más hermoso del que jamás he visto. Me perdí en su mirara cristalina, hasta que la risita traviesa del pequeño llamó mi atención nuevamente.

-Alguien quiere saludarte... –
-Sí... –

El pequeño me miró fijamente, como asombrado. Movía sus pequeños dedos débilmente, me tenté y acaricié el reverso de su mano delicada con solo uno de mis dedos tan inmensos a comparación de los suyos. Me reí por nada en realidad, solo reí y el niño siguió mirándome...

-Tiene tus ojos... – Dije, sin quitar mi vista del hermoso bebé.
-Y tu nariz. – Respondió Misty.

“¿Mi Nariz?”... “¿Sus ojos y Mi Nariz?”

Me paralicé. Una mueca mezcla de sorpresa y desconcierto se apoderó de mis facciones, como un autómata, logré girar mi cabeza para ver a Misty, ella me sonreía con tal calidez y ternura que me perturbaba aún más.

-¿Porqué no lo cargas, Ash? –
-¿Qué?... –
-Vamos! Álzalo! –
-No... pero... –

No iba a aceptar esa respuesta, ni ella , ni el niño que emitió otro chillido ante mi negativa. Misty extendió sus brazos, acercándome al pequeño. Resignado lo acomodé, alzándolo y volví a reír cuando lo miré apoyado contra mi pecho...

“Mi bebé” pensé, mordisqueándome el labio inferior con fuerza “Mi bebé... y el de Misty”

Publicado por amber-mist @ 1:48  | Pacto de Sangre
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Enmaliz
viernes, 05 de diciembre de 2008 | 11:19
Muchas risas me encanto este fic, admiro todos tus trabajos, pero éste en especial me encanto y me duele verlo incompleto, si gustas, me encantaria poder ayudarte ^^ Navidad para mi seria un honor y espero lo pienses ^^ te seguiré visitando para ver que pensaste