Lost III
Escena IV
La fuerza del recuerdo lo mareó, haciendo que perdiera fuerza en sus piernas que, debilitadas, no soportaron el peso de su cuerpo y lo dejaron caer sentado en el suelo. Todo a su alrededor se volvió borroso, el zumbido histérico en sus oídos lo aturdía, hasta el aire en sus pulmones se trababa en su garganta dificultándole la respiración. Se tocó los labios, sus dedos fríos temblando sobre su piel áspera. Sentía el sabor que había experimentado en el recuerdo, ese beso profundo y desesperado… Un deseo indomable comenzaba a alentar un impulso, pero estaba tan perturbado por las imágenes que su mente le permitió rescatar, que no pudo obedecerlo.
-Ash… Ash… ¿Estás bien? – Escuchó su vos lejana, llamándolo, pero no encontró la fuerza para girar su cabeza. –Ash… Ash… - Lo sacudió levemente, el muchacho parecía encerrado en un trance y ella comenzaba a asustarse; Tirado en el duelo, con ambas piernas estiradas y sus brazos pesados al costado de su cuerpo, tenía la mirada perdida en un punto fijo de la pared contraria y una expresión boquiabierta enmarcada en su rostro repentinamente pálido –Ash… Estás asustándome. – Finalmente los ojos oscuros de él se movieron de la pared, girando la cabeza la miró, arrodillada a su lado, observándolo con espanto…
-Me mentiste… -
Misty lo miró extrañada. La expresión de Ash oscilaba entre confundida y lastimada, el color aún ausente en sus mejillas, sus hombros temblaban y sus ojos buscaban desesperados alguna explicación. Ella tomó sus manos entre las propias, tratando de calmarlo…
-¿Porqué dices eso? –
-Te besé… - Murmuró él, una vez que la situación estuvo un poco más clara. –En esta misma cocina… -
-¿Recordaste? –
-Eso te molesta… ¿Verdad? –
-No, Ash… ¿Por qué dices eso? –
-Porque me engañaste… o trataste de hacerlo. –
-No te entiendo. –
-Tú y yo no éramos solo amigos…Como estuviste diciéndome. –
-Sí lo éramos. – Protestó ella, perdiendo la paciencia. Pero él, siendo aún más impaciente, de un brusco movimiento, atrajo su cabeza hasta la de él y la besó. Furioso, con una violencia involuntaria que Misty trató de resistir, pero la fuerza de Ash era más potente. Sin embargo, su vehemencia decreció a una suave caricia al tiempo que sus labio parecían reconocer los de ella y la prueba de afecto le resultó tan familiar que no supo detenerse.
Por su parte, ella lo había esperado demasiado para disimular que no deseaba ese beso, lo hubiera besado desde el primer instante que lo vio de pie fuera de su gimnasio y también sintió el magnetismo cuando lo ayudó a emprolijarse en el baño. Trató de deshacerse de todos los pensamientos negativos que invadieron su mente mientras enredaba sus dedos en el sedoso cabello negro de Ash, se concentró solamente en la sensación mágica que esa boca siempre le hacía sentir, olvidando lo malo… Pero su conciencia tenía una voz potente que la obligó a empujarlo y apartarse bruscamente. Sintió un frío violento apoderarse de su cuerpo al separarse, sus mejillas rojas le ardían por el calor del momento pasado, pero ese calor fue rápidamente apagado por el correr de lágrimas incontenibles…
-¿Porqué me haces eso? – Sollozó mirándolo a través de un manto espeso de lágrimas. -¿Porqué me lastimas así? –
Él no supo que contestarle. Tampoco estaba seguro de porque la había besado de esa forma, solo podía pensar los adictivo que le habían sabido sus labios y en la necesidad residual de volver a probarlos. Misty se cubrió el rostro con ambas manos, incapaz de detener el llanto que ya era imposible de disimular, sin saber que hacer para consolarla y completamente apenado por sus acciones, Ash la tomó de los hombros cariñosamente y en un susurro reconfortante le dijo…
-De acuerdo… Lo siento, Misty… No quise herirte. – Ella negó con la cabeza, confundiéndolo. –Lo siento… Lo siento mucho… - Siguió –Yo…. Yo solo…. Tuve un recuerdo… será que lo malentendí…? –
-No… - Sollozó ella –No lo malentendiste. – Bajó sus manos y lo miró. –Hicimos… No importa eso… - Ladeó la cabeza a un costado, arrepintiéndose de inmediato de lo que iba a confesarle. –Cometimos errores, Ash… Errores horribles… -
-¿Qué? –
-Lastimamos a personas… que no lo merecían. No quiero volver a hacerlo. – La miró, pensando en todo lo que ella decía, tenía los ojos rojos al igual que sus mejillas, el cabello pegado a su rostro. Ash extendió su mano y acarició su pómulo, sintiendo el intenso calor.
-No volverá a suceder. – Le dijo firmemente. –Pero tienes que entender… Necesito recordar, lo bueno y lo malo… -
-Te… Entiendo… -
-A pesar de lo que me digas… creo que fue un buen recuerdo. – La soltó y comenzó a levantarse del suelo. Misty seguía observándolo. – Será mejor que me quede en el living… - Una vez de pie, le ofreció su mano y la ayudó a pararse. La mujer fijó sus ojos en el suelo, mientras mantenía agarrada la mano que él le había ofrecido. Luego, lentamente, deslizó sus dedos entre los de Ash y se soltó.
Con una carga pesada en el pecho, el hombre se retiró de la cocina. Un hormigueo inquietante se expandió por sus por sus dedos mientas caminaba. Se relamió los labios, manteniendo presente la éxtasiante sensación del beso y pensó que sería muy difícil para él olvidarse de aquel momento…