domingo, 30 de septiembre de 2007
CASUAL V -.escena I

Viernes. El mejor o el peor día de la semana dependiendo de cómo se lo mire, puede ser el día en que se juntan todas las cargas de la semana, las tensiones y el cansancio, o puede ser el día en que te despreocupas de todo eso y le das la bienvenida al fin de semana. Justamente luego de correr durante los últimos siete días con formularios y papeles de la Liga, las dos líderes de gimnasio decidieron olvidarse de esos problemas por el momento, siendo Misty literalmente arrastrada por Erika al shopping de Ciudad verde…
- No entiendo porque tengo que estar aquí…- se quejó la pelirroja eligiendo una pollera de unas de las tantas colgadas en el local.
- ¿Por qué no?. Vas a decirme que no te diviertes…- respondió su amiga examinando una prenda similar a la que Misty eligió.
- No, no me divierto. Hace tiempo que comprendí lo ilógico de todo esto- caminó hacia otro conjunto de prendas, esta vez hacia las remeras blancas -Si hubiera algún descuento al menos…-
- Eso es!. Es por eso que te aburres- exclamó Erika apuntando hacia otra sección- No tienes que preocuparte tanto por el gasto-
- ¿Cómo que no?. ¿Acaso no piensas pagar?-
- Claro que si. Pero con esto…- de su cartera sacó una tarjeta dorada que exhibió en la cara de su amiga aportando una gran sonrisa.
- Una tarjeta de crédito…- respondió Misty sin demasiado interés por eso.




- Cielos, Pikachu ¿Puedes creer que tenga todas mis camisas para lavar?- el roedor no respondió a las palabras de su entrenador, solo observó el camino de tiendas que tenían por delante, feliz de estar en un lugar distinto a los que habituaban -Debería lavar algo en lugar de salir a comprar. Esta actitud parece una salida fácil- el pequeño asintió con la cabeza -Pero la última vez que toqué la lavadora se inundó el edificio… será mejor que la espere a mamá para eso…-
Él mismo se reía de su propia dependencia. No solo la sra Ketchum lavaba su ropa, sino que se encargaba de mantener un mediano orden en el departamento de su hijo. Ash alegaba que estaba muy ocupado como para encargarse de eso, pero no negaba que la comodidad lo tentaba.
- Serán solo un par de de camisas y nos iremos, amigo-
Realmente no le importaba estar allí, había poca gente y el clima dentro del edificio era agradable. Además que con tan poco trabajo en la oficina tenía tiempo de sobra para pasear y despejarse. El viernes prometía un fin de semana relajante, si las cosas continuaban el mismo curso, pero fue Pikachu quien le dio un sabor diferente a su pacífico día, cuando saltó de su hombro y corrió hacia una de las tiendas.
Ash gruñó por lo bajo y persiguió a su pokémon hasta ver donde había entrado. Un local de ropa para mujeres, uno inmenso en el que no se veían muchas compradoras, pero le resultaba demasiado incómodo para alguien como él.




Misty dejó de quejarse cuando su amiga permitió que no comprara nada. Ninguna de las prendas del local, por más variedad que hubiera se ajustaba a su gusto particular. La mayoría le resultaban extravagantes, exhibicionistas o caras. Así que con poco entusiasmo accedió a acompañar a Erika a los probadores y ayudarla a elegir un par de vestidos.
- ¿Sabes Misty?. Creo que este azul se te vería mejor a ti-
- ¿A mi?...- examinó la prenda que su compañera llevaba puesta, con algo de rechazo en sus facciones -No lo creo-
- ¿Por qué no?. Ahora mismo te lo pruebas…- Erika volvió a entrar al vestidor y Misty suspiró con una sonrisa, no quería arruinar la salida por solo un acto de terquedad, no le costaba nada probarse el vestido y darle el gusto a su amiga de participar del maratón de compras.
- PIKACHUPI!- se asustó al escuchar la estridente vocecita aguda que la llamaba desde el otro extremo del local. Volteó con una expresión de horror viendo al pequeño animalito amarillo correr hacia ella, obviamente feliz de verla.
- ¿Pikachu?- el Pokémon llegó hasta donde estaba y saltó para ser atrapado entre los brazos de su vieja compañera de viajes. Misty lo tomó por instinto, pero el pensamiento obvio la paralizó - Esto significa que Ash también está aquí…-
- ¿Misty?. ¿Qué sucede?- Erika asomó su cabeza por las cortinas del probador para encontrarse con su amiga paralizada con el rostro pálido, cargando al Pokémon amarillo quien estaba felizmente saludando a la chica -¿Ese es…?-
- Si… Si es…- afirmó la pelirroja saliendo de su trance y viendo a su amiga con preocupación -¿Qué hago?-
- ¿Cómo que haces?-
- Debe estar buscándolo… No quiero que…-
- Misty no seas infantil-
- Pero… Pero…-
- Pikachu?- miró al pequeño que llevaba en brazos y le sonrió cálidamente , apaciguando su estado estático -Lo siento amigo- le dijo con un tono afectuoso que también barrió la preocupación de la expresión del pokémon -Me da mucho gusto verte -enfatizó su frase abrazándolo con fuerza -Es solo que… me sorprendiste-
Lo apartó de si y lo miró a sus negros y brillosos ojos. Le dedicó una expresión sonriente y bañada de afecto, antes de ponerse seria y decirle en un tono solemne.
- Pikachu, entiendes que no quiero verlo ¿verdad?-
El pokémon bajó sus orejas tristemente y asintió con pesar a las palabras de su antigua amiga -Estoy muy feliz de verte. No olvides eso amiguito- acarició su cabeza con cariño brindándole algo de consuelo y lo dejó en el piso con suavidad -Gracias por comprender- observó a su pequeño compañero correr hacia la puerta del local, seguramente hacia su maestro. Y suspiró aliviada.
- Creo que eso fue cruel- escuchó que le reprochaba desde el interior del probador -Si fuera un divorcio podrías exigir días de tenencia…-
- Erika!-
- En parte hablo en serio. El pequeño te aprecia mucho. Estoy segura de que esto le afecta también-
Misty no respondió, sabía que tenía algo de razón, pero también conocía la tendencia de su amiga a sobreproteger a los Pokémon, obviando en este caso que Ash es un excelente entrenador que los adora más que nada. Sonrió, con una expresión soñadora, mientras el local se desvanecía y su mente se hundía en recuerdos de un joven aventurero que no dudaba un instante en arriesgar su vida con tal de ayudar a sus amigos, en un muchacho que priorizaba el bienestar de otros antes que el suyo, en un hombre que la había humillado y se encargaba de hacer de su vida un infierno. Su ensoñación ardió en llamas al tiempo que gruñía una maldición, como siempre dirigida al Maestro.





- ¿Por qué tuviste que entrar aquí?- protestó entre dientes abriéndose paso entre los exhibidores y prendas con una actitud de obvio disgusto. Oyó que las vendedoras, jóvenes de su edad, ultra maquilladas, sonreían y emitían risillas sugestivas para llamar su atención. Las ignoró, preocupado por su amigo perdido y se apresuró a llegar al fondo del local. El área de los vestidores.
No encontró a su compañero allí, pero si había alguien que logró desviar su atención. Se dio el lujo de mirarla de arriba abajo sorprendiéndose a si mismo de su propia actitud que en otros hombres (como en Brock) encontraba denigrante. Pero por primera vez creyó entender al mayor de sus amigos, sintiendo un propio torrente de hormonas que no se habían despertado con tanta energia anteriormente.
¿Por qué ahora?. ¿Por qué se sentía tan lujurioso sino era la primera vez que la veía?. "Tal vez" razonó "Sea porque en esta ocasión no está tratando de seducirme". La mujer pelirroja, ahora abreviada, Ann, se peleaba con una mano que salía del probador exigiéndole que agarrara un vestido azul. Por un momento, verla discutir tan tercamente por algo tan simple como un vestido le recordó a Misty… Y allí se acabó su encanto. Sonrió de forma elegante y volvió a entrar en el juego. Esta vez decidido a ganar el round.
- Creo que ese vestido se vería muy bien en ti…- comenzó acercándose a ella con una mano en el bolsillo, dejando caer (tras un hábil movimiento de cabeza) un mechón de cabello negro frente a sus ojos oscuros.
Misty volteó, con la intención de gritarle un merecido '¿Y a ti quien te preguntó?', pero lo retuvo oportunamente reconociendo a quien se le acercaba. Sonrió delicadamente, dibujando una línea delgada y cálida en sus labios.
- ¿Usted cree?- preguntó con suavidad, escuchando un sonido ahogado desde el probador, algo parecido a una risilla.
- No lo creo… Lo sé…- ¿de donde sacaba él tales frases?. Se sintió salido de una malísima película romántica, pero por alguna razón esta funcionó. Había logrado capturar la atención de Ann, quien lo miraba sonrojada, apretando la tela de su vestido con sus manos -¿Vas a probártelo?- le preguntó más confiado y sin borrar de su rostro su arrogancia -Y por favor, no me trates de usted. Dime Tom, con confianza- ella lo miró con algo de picardía y alzó una ceja divertida, decidida a jugar con el ego de él.
- "¿Con confianza?"- se burló aflojando la presión en el vestido que su amiga liberó por completo, asomando libremente su mirada por la cortina del probador. Misty avanzó un paso, haciendo a su maestra muy orgullosa de la gracia que había aportado a la simple acción -¿Desde cuando tenemos tanta confianza?- remarcó lo último con un tono algo despectivo que hirió algo de la seguridad de Tom -Hasta donde sé, no nos conocemos-
Él se quedó mudo. Su delgado libro de palabras conquistadoras no contenía consejos para esta situación. Su semblante perdió firmeza y su rostro adquirió la expresión que deseaba ocultar. Estaba nervioso.
- Pero podríamos conocernos…- arriesgó, asegurando que su voz no distara demasiado de su postura. Quería mantenerse dignamente en el juego, aunque las confrontaciones no eran su fuerte en estos casos.
- Y… ¿Qué sugiere usted, Tom?- cerró levemente los ojos exponiendo sus largas pestañas, mientras apoyaba todo su peso en una pierna y flexionaba sutilmente la otra. Ambas mujeres estaban divirtiéndose con el derrotado hombre, quien inexperto con las palabras se encontró dudando entre opciones que a él no le interesaban.
- Una cena. ¿Qué le parece?- sugirió luego de tomarse varios minutos. Misty retuvo una carcajada y asintió, escapando de ella solo una risilla.
- Me perece bien-
- La invito entonces- su personalidad infaltablemente infantil e impulsiva, lo obligó a sonreír, no de la forma conquistadora con la que se dirigía a ella, uso su sonrisa genuina brillante, alegre, determinada y expresiva. Una que tomó por sorpresa a Ann, adrementando su defensa -Hoy en la noche-
No le contestó, solo asintió, impresionada por la inesperada explosión del joven que ya no se comportaba como un dandy decadente, sino como un inocente adolescente que no controlaba sus emociones. Y eso le gustó.
- De acuerdo entonces. La veré a las 9 en el bar- comenzó a marcharse caminando hacia atrás agitando su mano con simpatía. Ella rió y le devolvió el saludo -Esta vez compartiremos la mesa!- exclamó antes de chocar contra un exhibidor y torpemente escaparse del local, acabando con lo poco de dignidad que le quedaba.
Publicado por amber-mist @ 2:28  | Casual
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Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 02 de octubre de 2007 | 3:15
Hola soy Dru y desde hace tiempo he leido esta historia, aunque nunca pude darte mi opinio; pero ahora si y dejame decirte que me gusta sigue asi este ultimo capitulo me encanto y me imagino todo probocandome un ataque de risa felicidades de veras.
Publicado por Amber
martes, 02 de octubre de 2007 | 15:29
Gracias por el comentario, Dru Sonrisa Gigante