martes, 25 de septiembre de 2007
Lost III

Escena III

Esa última palabra de la señora la tranquilizó enormemente. Una sonrisa complacida se dibujó en su rostro, esperanzad de encontrar perdón en aquella mujer que la contuvo y ayudó cuando era una niña...

-¿A dónde vas a llevarme? – Oyó que preguntaban a sus espaldas, un voz grave que parecía algo dolida. Aún no se acostumbraba a él, a escucharlo... había pasado tanto tiempo...
-A tu casa. – Respondió simplemente y volteó para verlo.
-¿No quieres que me quede aquí? –
-Lo que yo quiera no es importante. –
-¿Y lo que quiera yo? –
-No puedes saberlo...-

Estaban separados por el juego de sillones del living. El sol hacía rato que se había escondido dándole paso a la noche, siendo el gimnasio iluminado por las luces artificiales del exterior. Ambos jóvenes se observaban fijamente, dolido de igual forma, pero por diferentes razones...

-Quiero quedarme contigo. – Le dijo, sin saber porque esas palabras se escapaban de su boca, i detenerse a pensarlas. Ella pareció sorprenderse, un leve rubor invadió sus mejillas, pero él no pudo verlo gracias a la oscuridad que los rodeaba.
-No sabes lo que dices. Están esperándote en tu casa.-
-Tú también estabas esperándome. –
-Ya te lo dije... No es importante. – Misty mantuvo sus ojos fijos en el suelo, otra vez los sentía arder, luchando por dejar caer las lágrimas que ella se esforzaba por ocultar. Ash suspiró, resignado y también apartó su mirada hacia los ventanales.
-De acuerdo... Es como debe ser, ¿Verdad? –
-Sí... como debió ser desde el principio.- Él la miró confundido por la respuesta, pero ella solo se limitó a negar con la cabeza, omitiendo su propio comentario. –Es hora de hacer la cena, ¿Tienes hambre? –
-Sí, mucha. – Respondió, sonando un poco entusiasmado, ella le sonrió gentilmente, algunas de sus lágrimas rebeldes brillando entre la oscuridad.

Aún estaba perturbada, no acaba de situarse en todos aquellos cambios que volvían con tal potencia y velocidad a su vida. Si al menos Ash supiera lo que quiere, si por lo menos él estuviera en posición de elegir, como lo había hecho años atrás... Todavía tenía preguntas sin respuesta, como también respuestas a preguntas nunca hechas, deseaba poder resolver ese asunto pendiente que él había dejado abierto antes de marcharse, necesitaba que él explicara demasiadas cosas que en esos años la persiguieron hasta el cansancio, quería entender y nadie más que Ash podía explicarle... Mientras se perdía camino a la cocina, pensaba en los errores del pasado que luchaban en su interior por repetirse con la misma intensidad que antes
Él la observaba fijamente en silencio, al tiempo que la seguía hasta la cocina. Ese lugar, al que luego de tanto camino andado al fin había llegado, le hacía sentir tanta seguridad y comodidad que no imaginaba otro sitio donde pudiera sentirse mejor. El pequeño roedor que se había vuelto a dormir en la habitación y aquella mujer amaba (aunque con un carácter tan explosivo como impredecible) le daban eso que había estado buscando desde que podía recordar; junto a ellos sentía ser ese tal Ash, su compañía le daban sentido a su identidad y por lo que había comprendido de la conversación, ella solo lo llevaría hasta su casa. En esa oración se entendía perfectamente que Misty no se quedaría con él... su lugar estaba aquí, mientras que el de él... estaba allá... En algún otro sitio, en “Pueblo Paleta”, lejos de donde su historia comenzaba a re-escribirse. Una ira indomable se anudó en su estómago, un fuego afixiante que nubló con su humo negro cualquier resto de conciencia que tuviera; caminó a pasos agigantados hacia la cocina, con un plantel de gritos dispuestos a ser catapultados hacia la única persona, a parte de sí mismo, de la casa...

-No quiero irme! – Gritó con un enfado visceral que asustó a la mujer, haciéndole tirar al suelo la olla con agua que llevaba en sus manos.
-Ya lo hablamos. –Respondió con serenidad. Agachándose a recoger lo que el susto le había hecho tirar.
-No, no lo hablamos. Tú lo decidiste. –
-No seas injusto, Ash. Es lo mejor... aunque ahora no lo veas así. – Trató de razonar tranquilamente. Caminó hacia la pileta con la olla en la mano para volver a llenarla de agua. Él dio un pisotón en el suelo, pareciendo un niño encaprichado.
-No quiero irme. –
-No seas caprichoso. Es como debe ser. –
-¿porqué?! ¿Quién decide como deben ser las cosas? –
-Ash... ni siquiera sabes quien eres... ¿Crees que puedes elegir? No conoces las opciones. –
-Estoy bien aquí. – Contestó más calmado. –Es la primera vez que siento que pertenezco a un lugar y ¿Quieres echarme? –
-No estoy echándote! Esto es algo que debo hacer, que debemos hacer... Tu madre te extraña, quiere verte... Igual que... tu... novia. –
-Un día más. – Le suplicó, bajando la voz a un susurro, sus ojos oscuros brillaban rogándole silenciosamente. Ella lo miró seria y sin pensarlo se animó a preguntar.
-¿Qué es lo que quieres?¿Quedarte aquí o quedarte conmigo? –
-Contigo. –
-Entonces viajaremos. – Sonrió complacida, aunque por dentro su respuesta le había atorado el aire. –Son tres días de aquí a tu casa. Tenemos que hacer una parada. –
-¿Una parada?-
-Sí. Hay un viejo amigo que quiere verte. –

No le respondió. Solo prefirió quedarse allí de pie, apoyado contra la mesada, observándola. Misty describía vagamente al amigo que irían a ver, mientras reanudaba su actividad anterior. La escena lo golpeó con fuerza dentro de su cabeza, un zumbido irritante llenó sus oídos, impidiendo que pudiera atender a las palabras de la mujer, frases lejanas hacían eco en su memoria vacía, hasta que poco a poco, las palabras cobraron sentido y su mente le regaló por primera vez un recuerdo...

Se asomó por el marco de la puerta y la vio. Misty estaba preparando la cena mientras tarareaba una canción, su dulce voz llenó sus oídos y no pudo evitar sonreír al notar la paz que ella le producía solo con su presencia. Sin embargo, un manto de seriedad lo cubrió, se peinó el cabello hacia atrás con su mano, desviando su atención al suelo de la cocina...

-Ya me voy. – Anunció con voz ronca, resintiendo cada sílaba que acaba de pronunciar. Ella volteó sorprendida.
-¿Ahora? Pero Ash... Estoy preparando la cena... –
-Lo siento... – Se acercó lentamente. Sus manos hundidas en los bolsillos del pantalón. –Tendré problemas si no regreso ahora... –
-Lo entiendo... – Replicó, bajando la cabeza, obviamente decepcionada. Ash se detuvo frente a ella y con delicadeza tomó su mentón y guió su rostro hacia arriba para encontrar su mirada.
-De verdad lo siento. Preferiría... –
-Eso no importa. – Sonrió ella, aunque él podía reconocer la tristeza colarse en su expresión fingida –Tienes que irte. Ve...- Trató de librarse de su mano, pero él persistió en mantener sus ojos fijos en los de ella, que comenzaban a inundarse de lágrimas.
-Volveré... –

Misty asintió con la cabeza, un sonido agudo escapando de sus labios. Ash acarició su mejilla suavemente, posando su mano entre su anaranjado cabello y la otra en su cintura, redujo el espacio entre ellos y la besó. Al inicio procuró un beso suave, disfrutando el roce de sus labios, pero cuando ella rodeó su cuello con sus brazo aceptando la despedida, Ash le añadió el resto de pasión que se despertaba en su pecho y que se expandía poderosamente por todo su cuerpo...

Publicado por amber-mist @ 19:09  | Lost
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 26 de septiembre de 2007 | 20:27
OMG!!!!

O.O

Que flor de escena!!! Casi me caigo de la banqueta al leer el final!!!!

QUIERO MAS!!!!!!

jejejejeje

Besitus Amber chan n.n
Publicado por Invitado
miércoles, 26 de septiembre de 2007 | 20:30
Es que me olvide decir soy yo!!!

Sumi Chan!!!!!

tonta, tonta y más tonta!!!
Avergonzado