Lost II
*Amber Mist
-Escena I
Había sido un día demasiado largo y extraño. Estaba agotada, lo único que deseaba en ese momento era descansar y desvanecer de su mente y cuerpo las desconcertantes situaciones de la jornada. Acomodó las sillas, arrimándolas a la mesa, antes de dar un vistazo final a su comedor prolijamente ordenado, para luego caminar hacia las escaleras que la conducían a su habitación. Al pisar el primer escalón, un par de fuertes brazos la detuvieron rodeándola por la cintura por detrás. Sonrió, adivinando por el aroma que invadía el aire, quien podría ser el invitado que decidió quedarse sin preguntarlo.
-Ash, ¿Qué haces aquí? – Preguntó riendo, mientras lentamente giraba para mirarlo. Solo una luz tenue , proveniente de afuera del edificio, iluminaba el sector. Ash le sonreía gentilmente, sus ojos oscuros brillando cálidamente y sus braos firmes en torno a ella.
-¿puedo quedarme esta noche? –
-Sabes que no tengo objeciones. Eres bienvenido.-
-¿Puedo quedarme contigo? – La sonrisa en el rostro de ella se esfumó tras su pregunta. Él también estaba serio, sus palabras revestían algo más profundo que la sola intención de quedarse en el gimnasio.
-.¿Conmigo? –
-Me quedaré... Si tú me lo pides... – No entendía lo que él pretendía. Lo miraba curiosa, tratando de encontrar en sus facciones rígidas alguna explicación. Ash la obligó a bajar del escalón, atrayéndola gentilmente hacia su cuerpo, abrazándola. -¿Quieres que me quede? –
Sensaciones opuestas invadieron su pecho al tiempo que un susurro inquietante repetía esa pregunta dentro de su cabeza.... Quería que se quedara con ella, que la eligiera... pero no deseaba causar ningún daño y el cumplimiento de su anhelo solo eso causaría... dolor...
-¿Dónde está May? – Se mordió el labio inferior al sentir como él liberaba la presión de su abrazo, sin responderle. Sus manos tomaron el rostro de Misty cariñosamente, obligándola a mirarlo a los ojos fijamente.
-No pienses en ella ahora... –
-Pero.... – Protestó
Él suspiró, agotado y la soltó completamente, alejándose un paso
-De acuerdo. – Dio media vuelta. –Buenas Noches, Misty. – Y comenzó a marcharse. Ella permaneció de pie en el mismo exacto lugar, insegura decidiendo entre lo que quería y lo que debía hacer...
Misty es una persona correcta. Gentil. Comprensiva y Justa. No podía permitirse participar en una cruel traición, prefirió verlo marcharse, escogiendo lo debido en lugar de lo deseado. La puerta de calle se cerró y ella volvió a subir el primer escalón hacia su habitación. Sintió un frío amargo acompañarla hasta el último centímetro de la escalera, donde derramó una lágrima, maldiciendo a su conciencia...